miércoles, 27 de julio de 2016

3 años del diagnóstico. pequeño update

revisando análisis viejos para compararlos con los nuevos (no digan cómo vivo) me di cuenta de que ya hace 3 años, aproximadamente, que recibí el diagnóstico de fibromialgia y artritis reumatoide (después de al menos otros 3 años de síntomas inexplicables, muchos análisis y todo eso que si leyeron este blog ya saben).

eso, y el hecho de que hace mil que no posteo nada, me llevaron a pensar en la idea de hacer un update contando cómo ando, qué cosas me sirvieron (y cuáles no)... en fin, dar señales de vida para que sepan que sigo dando vueltas.


1. la dieta cetogénica me está sirviendo bastante. ya hace varios meses que la estoy siguiendo con bastante regularidad, y en general me siento un poco menos tirada, pero por sobre todo tengo menos brotes de esos que me dejaban sin poder caminar, sintiendome afiebrada y dolorida por días. además estoy tratando de subir de peso (obligadamente), porque parece que a mi cuerpo no le gusta el peso que tengo, por más que se considere dentro del rango normal. tengo la impresión de que cuando llegue a cierto peso incógnita en el que se normalice un poco mi situación hormonal, algunos aspectos de mi salud van a mejorar. llevo muchos años con un peso que evidentemente no me sirve, y me costó horrores aceptar que no soy naturalmente "flaca", que por algún motivo mi cuerpo se siente cómodo con otra cosa. así que de a poco estoy subiendo de peso, teniendo que deshacerme de la mitad de mi ropa y tratando de no mirarme demasiado en el espejo.

2. por el momento la artritis sigue en remisión. tuve un brote a principios de año, enteramente causado por estrés. como me iba a ir de vacaciones en abril, pospuse recomenzar el metotrexato (además, no me hace gracia volver a tomarlo a menos que sea absolutamente necesario, porque algún día voy a querer tener hijos y eso me obliga a pensarlo con al menos un año de anticipación para eliminarlo completamente de mi sistema). bueno, durante las vacaciones la inflamación bajó sola, y por el momento parece no haber vuelto. 

3. largué la medicación para la fibromialgia. estaba tomando cymbalta, y llegó un momento en el cual sentí que tenía cierta estabilidad y que por otro lado los efectos secundarios me estaban molestando. investigué un poco y encontré varias publicaciones al respecto de la discontinuación del cymbalta que me pusieron los pelos de punta. parece que el laboratorio que comenzó a comercializarlo originalmente ocultó datos en relación al síndrome de abstinencia que se genera cuando dejás la medicación (y no importa cómo la dejes; incluso en forma escalonada, o bien complementando con otro antidepresivo para no sentir tanto los efectos, es un horror). ni bien me enteré de esto empecé a sentirme cada vez peor al respecto. no quería seguir tomando algo que me iba a resultar aún más difícil de dejar si seguía perpetuando la situación, y me pareció que era el momento de dejarla. estaba con la dosis máxima (2 cápsulas de 60 mg). bajé a una sola de 60. esperé y no noté demasiado cambio. el siguiente paso fue abrir la cápsula y tirar la mitad de las bolitas antes de volver a cerrarla (en algún momento hacer esto es obligatorio, porque no existen cápsulas de menos de 20mg, y pasar de 20 mg a cero debe ser terrible, no lo recomendaría). bueno, acá empezaron los problemas. el principal síntoma, lo más molesto, fue lo que en internet definían como "brain zaps". y que es exactamente como suena (y es un síntoma que suelo tener cuando tengo un brote fuerte), que consiste en sentir electricidad en todo el cuerpo cada vez que te movés. seguramente l@s que lean esto y sufran de fibromialgia sabrán de qué hablo. bueno, desde ese momento hasta más o menos 2 semanas después de que discontinué por completo la medicación (lo cual se estiró por un par de meses), estuve con esos brain zaps de forma casi constante. UN HORROR, creo que ni tengo que decirlo. 
por otro lado, me agarraban ataques de llanto incontrolable por nada, irritabilidad, insomnio, ansiedad y otros síntomas que aún persisten aunque con menor intensidad (y que, según reportes que leí, pueden durar más de un año). alegría. 
a pesar de todo eso, me siento bien de haber dejado esas pastillas. de hecho, me siento bien por haber dejado los antidepresivos en general. que no se malentienda, no tengo nada en contra de utilizarlos cuando no hay otros recursos, pero creo que en mi caso todo se prolongó más de lo necesario. mi psiquiatra consideraba que no debía dejarlos porque "había tenido episodios depresivos recientes", y con eso se refería al momento en que recibí el diagnóstico de fibro y AR, lo cual me provocó un bajón anímico totalmente razonable. ¿depresión? no. tal vez me hubiese costado un poco más lidiar con todo si no hubiese estado tomando los antidepresivos, pero en el momento en que quise convencer a la psiquiatra de largarlos, ya habían pasado 2 años de aquel momento, estaba estable y consideraba que era el momento de intentar lidiar con mis problemas por mis propios medios.
por otro lado, estoy tomando antidepresivos nonstop desde los 18 años. ya no sé quién soy sin ellos, básicamente. pasé la mayor parte de mi vida adulta con todo sentimiento (positivo o negativo) "acolchado". no voy a negar que tenía, y tengo, un tremendo cagazo con el torrente de emociones que no sentía hace años. pero bueno, la vida es eso, y prefiero no pasarla rodeada de algodones si puedo lidiar con mis problemas sin recurrir a psicofármacos.
lo único que realmente odio es que ya no duermo tanto como antes (estaba durmiendo MUCHO, ahora duermo una cantidad de tiempo normal, pero no me siento descansada mentalmente hablando). me cuesta mucho leer papers, ni hablar de escribirlos, y hacer otras cosas que necesito para el laburo. lo que me lleva al siguiente punto:

4. no tengo idea de qué voy a hacer con mi vida. eso también es una gran fuente de ansiedad, independiente de lo anterior. el año que viene termino mi doctorado, y no me siento apta para seguir en el camino de la investigación. además, con todos mis mambos de salud me atrasé muchísimo con respecto a publicaciones, por lo cual aunque quisiera seguir laburando en el tema, no obtendría una beca. así que está descartado. mi vida a partir del año que viene es una incógnita, y por el momento no encuentro una forma de que eso no me aterre. pero, por otro lado, voy a dejar de sentirme mal por tener un trabajo que siento que no puedo realizar al 100%, y tengo esperanzas de que eso me ayude con el asuntito del estrés.
el problema es que realmente no sé qué quiero hacer. excepto viajar por el mundo y probar comidas extrañas, si consiguiera un laburo en el que me pagaran por eso, estaría todo arreglado (?)... bueno, salvo por el detalle de que sr. novio trabaja acá, y eso. ups.

5. estoy empezando a hacer yoga. dentro de todo es una actividad física que me puedo bancar con una cierta regularidad, y que de paso me ayuda a  trabajar la instrospección (otra cosa que asusta). trato de meditar y demás, pero realmente es difícil cuando uno está muy ansioso, y la mente siempre se va a QUÉ TENGO QUE HACER MAÑANA / DENTRO DE UN RATO / QUÉ HORA ES / TENDRÍA QUE HABER IDO AL SUPER / NO ME TENGO QUE OLVIDAR DE... etc.

6. no sé qué más decir. dije que iba a mencionar algunas cosas que no me sirvieron, pero la verdad es que me volvería loca intentando recordarlas. en estos años probé cientos de suplementos, tanto recetados como de venta libre, y nada me generó un cambio notorio. evidentemente, al menos en mi caso, la cosa pasa por otro lado: bajar 5 cambios y encontrar el rumbo que le quiera dar a mi vida para poder ponerme las pilas con eso. y aceptar que es posible que nunca vuelva a ser la misma persona de antes, para dejar de ponerme una meta que tal vez sea irrealizable. si pasa, pasa. pero si no, no sirve de nada presionarme y sentirme aún peor por eso.

the end, creo.


3 comentarios:

  1. Hola, tanto tiempo. Me pasé por tu otro blog buscando un post acerca del aceite de coco que recordaba haber leído ahí, lo encontré y después me fijé que tu última publicación era del año pasado. Así que vine por acá a ver si había algunas novedades y, sí, las hay. Por lo que escribís, hay cambios que parecen que te mantienen bien o, al menos, los describís como positivos, lo cual está buenísimo. No puedo hacer muchos comentarios pues no viví algo parecido a tu situación, pero celebro que dejes los antidep; comparto lo que decís acerca de vivir y sentir sin el colchón de los psicofármacos. Y respecto de la vida académica, bue, no sé cuáles eran tus expectativas, pero a veces también está bueno dejar ese otro colchón y adentrarse en el mercado laboral. Si lo tuyo es la investigación quiero imaginar que hay posibilidades que no impliquen necesariamente trabajar "para los malos" if you know what I mean. Hay veces en que esa incertidumbre abre caminos que de otro modo sería difícil encontrarlos.
    Te dejo saludos y sabé que PHM me funciona como fuente de consulta pues guardo el recuerdo de haber leído cosas muy interesantes allí.
    Salut!

    ResponderEliminar
  2. Te admiro, y deseo que todo vaya de la mejor manera posible. Somos muchos los que no sabemos qué haremos de nuestras vidas, no te preocupes por eso: ahí nadie tiene garantías. Dejá que fluya (frase trillada, no? pero es así: te lo dice alguien que tiene interesantes batallas con la ansiedad y la depresión). Por ahí, nuevas posibilidades te sorprenden y todo sale diferente, pero mejor... ánimos!

    ResponderEliminar
  3. Nunca tome antidepresivos asi que no se como se siente, pero esta bueno que los dejes al menos por un rato, venis tomandolos hace mucho tiempo.
    Recuerdo por haberte leido antes en tus otros blogs que no sabias si ibas a poder terminar el doctorado, y ahora veo que te falta re poquito! Re bien! con respecto a no saber que vas a hacer... puedo imaginar como se siente eso porque lo vivi muchas veces. Es realmente injusto que vos con tus estudios, tu capacidad, no puedas dedicarte a eso porque el cuerpo te pone un freno. Pero estoy segura de que vas a encontrar la manera.

    ResponderEliminar